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Cómo dejar de comerse las uñas

¿Eres de esas personas que se come las uñas? Normalmente se asocia este hecho con un hábito infantil, sin embargo, son muchas las personas adultas que lo hacen de forma compulsiva. La onicofagia o el hábito de morderse las uñas es muy habitual en la población de todos los países del mundo.1  No solo es un problema estético, sino también de salud.

¿Sabías que al comerte las uñas puedes debilitar tus encías y dañar tus dientes? ¡E incluso producir infecciones y sangrados! El comienzo de este mal hábito también puede deberse a traumas pasados, con lo que se debería recurrir a la psicología. ¿Recuerdas en qué momento empezaste a comerlas? Tus uñas muestran tu carácter y seguridad, ¡no impidas que crezcan saludablemente!

Causas y consecuencias de la onicofagia

Para encontrar una solución a este problema, nada mejor que analizar las causas de por qué nos mordemos las uñas y sus consecuencias más inmediatas. Normalmente ¿en qué situaciones te muerdes las uñas? ¿lo haces a diario o en momentos puntuales? ¿recuerdas a qué edad comenzaste?

Causas

  • Psicológicas: esta es la causa más común y, por tanto, la más difícil de frenar. Hasta que no se solucione el problema de raíz no se conseguirán obtener resultados.
  • Nerviosismo: muchas veces nos sentimos tan nerviosos que no podemos evitar mordernos las uñas para controlar la tensión, ya sea ante un examen, una entrevista de trabajo o simplemente porque somos de naturaleza nerviosa.
  • Aburrimiento: quien tiene este hábito normalmente también lo practica cuando está aburrido y cuando no sabe qué hacer con las manos. Intenta tenerlas ocupadas realizando actividades.
  • Estrés: el día a día nos lleva a momentos de estrés y ansiedad constantes. Ante un examen, una cita, un reencuentro o hasta un viaje. Es muy fácil sentir hasta ansiedad por el ritmo de vida actual.
  • Rabia: las personas que se callan y guardan su rabia para sí mismos, suelen comerse las uñas como forma de huir de ese malestar. Es una forma de frenar su ansiedad y mantenerse en silencio.

Consecuencias

  • Baja autoestima: a veces representa una forma de autoagresión. Ocurre al tener la autoestima por los suelos y no saber valorarse. Es una forma inconsciente de maltrato propio.
  • Uñas encarnadas: es uno de los riesgos más comunes y más dolorosos. Las uñas se manipulan al morderlas y esto puede ocasionar el encarnamiento.
  • Aparición de verrugas: en este caso es más fácil que aparezcan en niños que en adultos. Si estos sufren los VPH (virus del papiloma humano) el hecho de llevarse las uñas a la boca hará que proliferen por la zona rápidamente.
  • Sangrados: algunas personas, además de morderse las uñas, muerden pieles y demás, lo cual les genera en ocasiones sangrados y heridas. ¿Te ha sucedido? Intenta controlar tu ansiedad y enfócala hacia otro punto.
  • Infecciones de bacterias, hongos o virus: al morderte las uñas pasas los patógenos de estas directamente a tu boca. Es común que siempre estén un poco sucias, ¡incluso aunque nos lavemos bien las manos!
  • Problemas dentales: entre ellos la oclusión dental, es decir, la forma en que las arcadas inferior y superior encajan. Puede ocurrir que los dientes tiendan a deformarse o desgastarse excesivamente.
  • Dolor: el nerviosismo o la ansiedad puede llevar a una persona a comerse en exceso la uña. Cuando esto ocurre siente un dolor agudo en la zona que solo pasará conforme esta vuelva a crecer.

9 trucos para dejar de comerse las uñas

Cada persona es diferente y por eso cada una necesita un remedio distinto, en función del origen y los motivos que mantienen este mal hábito. Tienes desde remedios caseros hasta otros más elaborados para hacer frente a la onicofagia. Veamos cuáles son:

  1. Identificación del problema. Es recomendable saber el motivo por el que te comes las uñas para poder comenzar a actuar. Seguro que cuando descubras el porqué te sentirás más aliviado y tu ansiedad se reducirá.
  2. Esmalte especial con mal sabor. Si hay algo que detestamos es degustar un sabor desagradable. Actualmente existen esmaltes de venta en farmacia y droguerías con muy mal sabor para que cada vez que intentes morderte las uñas no lo consigas.
  3. Lima las irregularidades y elimina los pellejos. Cuando tienes pellejitos o las uñas se te enganchan fácilmente a los tejidos tiendes a juguetear con ellas para terminar mordiéndolas. Intenta limar tus uñas y tenerlas cuidadas para que esto no ocurra.
  4. Búsqueda de sustitutos. ¿Por qué no pruebas a sustituirlas por unos chicles o unos caramelos? Tu cabeza estará entretenida y tus uñas y dientes a salvo.
  5. Autoconciencia. Analiza tu situación, valora tu salud y mentalízate de no meter las uñas en la boca. Cuando te entren ganas de comerlas enfoca tus pensamientos hacia otro lado.
  6. Trabaja por objetivos de dedos. ¿Qué te parecía ponerte un reto? ¿Puedes dejar de morderte una o dos durante una semana? ¡Todo es empezar! Podrás aumentar tu objetivo y poco a poco librarte de este hábito. Además, es fácil que nuestro cerebro acepte el reto al ser un proceso gradual.
  7. Colócate unas buenas uñas postizas. Algunas mujeres se ponen uñas postizas para bloquear tentaciones. En este caso tiene doble efecto, uno es que se ven bonitas y el otro es controlar este vicio.
  8. Ejercicio físico. Si el motivo principal es el nerviosismo o el estrés practica alguna actividad deportiva para combatirlos. ¡No pares! ¿Te atreves?
  9. Celebra tus logros. ¡Cómo! ¿Has conseguido dejar de morderte alguna uña o todas y no lo has celebrado? Estimula a tu cerebro y felicítate por tus logros, celebra cada avance y valora todas las metas conseguidas.

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